Economía de la Empresa en Selectividad: los 6 problemas numéricos que deciden tu nota

Umbral de rentabilidad, VAN, TIR, ratios, balance y productividad: los seis cálculos que se repiten en el examen de Economía de la Empresa.

Isabel A.M.

Isabel A.M.

·21 min de lectura
Portada ilustrada del artículo sobre problemas de Economía de la Empresa

Hay una conversación que se repite cada junio. «Economía de la Empresa la llevo bien, me sé toda la teoría». Y luego sale el examen, cae un problema de VAN con tres flujos de caja y un tipo de descuento, y ahí se acaba el «la llevo bien». Los problemas numéricos son la parte de la asignatura que decide la nota, y son exactamente la parte que la gente deja para el final.

La buena noticia es que no son infinitos. Son seis. Seis tipos de problemas de Economía de la Empresa que se repiten convocatoria tras convocatoria con los números cambiados: umbral de rentabilidad, VAN, TIR y payback, ratios financieros, balance y cuenta de resultados, y productividad. Si dominas los seis, tienes cubierta la parte práctica entera. En Modo Cheto tienes los 17 bloques de la asignatura con sus tests, pero este artículo va solo de los cálculos.

📋 Lo esencial

La parte práctica del examen de Economía de la Empresa se reduce a seis tipos de problema que se repiten con los datos cambiados.
El umbral de rentabilidad y el VAN son los dos que más aparecen y los que más puntúan.
Separar costes fijos de variables mal es el error que arruina más problemas bien planteados.
Un resultado sin interpretar pierde puntos: casi siempre piden decidir algo con el número, no solo calcularlo.
El temario completo son 17 bloques, de la empresa y su entorno a la dirección de recursos humanos.

❓ Por qué la teoría no salva el examen

Ilustración minimalista sobre ❓ por qué la teoría no salva el examen — problemas de Economía de la Empresa

Economía de la Empresa reparte su examen entre preguntas teóricas cortas y problemas numéricos, y son los problemas los que separan un 6 de un 9. La teoría la aprueba casi todo el mundo porque es memorizable; los cálculos exigen procedimiento entrenado, y ahí es donde se abre la horquilla de notas.

Opinión clara: estudiar Economía de la Empresa leyendo el libro es garantía de nota mediocre. La asignatura parece de letras y en la parte que puntúa es de ciencias. Un problema de umbral de rentabilidad no se aprueba entendiéndolo: se aprueba habiéndolo hecho quince veces con números distintos hasta que sale solo.

Y la teoría también se pregunta mal si no la has trabajado

Un matiz para no pasarme de simplista: que la teoría sea asequible no significa que baste con leerla. Las preguntas teóricas de esta asignatura suelen pedir definir y comparar —crecimiento interno frente a externo, financiación propia frente a ajena, función de aprovisionamiento frente a producción—, y comparar exige tener los dos conceptos ordenados, no reconocerlos de vista. Se prepara bien con esquemas de dos columnas, y se prepara fatal subrayando el libro.

Los problemas no son difíciles, son mecánicos

Y esa es justo la buena noticia. Ninguno de los seis exige matemáticas de 2º de Bachillerato: son sumas, restas, divisiones y alguna potencia. Lo que exigen es saber qué fórmula aplicar y no confundirse con los datos del enunciado, que suelen venir desordenados y con algún dato de más para despistar.

Y suelen pedir una decisión, no un número

Este es el matiz que más puntos deja sin recoger. El enunciado no dice «calcula el VAN». Dice «calcula el VAN e indica si conviene realizar la inversión». Si respondes con el número y no dices que conviene porque el VAN es positivo, has resuelto medio ejercicio. Y responder eso cuesta una frase.

ℹ️ Info: Las cuentas anuales que se estudian en el bloque de patrimonio siguen la estructura del Plan General de Contabilidad, que es la norma real que usan las empresas españolas. El balance del examen es una versión simplificada de ese modelo, con la misma lógica de masas patrimoniales.

💡 Los seis problemas, con sus fórmulas

Ilustración minimalista sobre 💡 los seis problemas, con sus fórmulas — problemas de Economía de la Empresa

Estos son los seis cálculos que cubren la práctica totalidad de la parte numérica del examen de Economía de la Empresa. Cada uno con su fórmula, qué significa el resultado y qué decisión hay que tomar con él, que es lo que el enunciado suele pedir además del número.

1. Umbral de rentabilidad (punto muerto)

El número de unidades que hay que vender para no perder dinero. Es el problema estrella de la asignatura.

Fórmula: $Q = \frac{CF}{P – CV_u}$, donde $CF$ son los costes fijos, $P$ el precio de venta unitario y $CV_u$ el coste variable unitario.

Qué significa: por debajo de esa cantidad hay pérdidas, por encima hay beneficios, y justo ahí el beneficio es cero. La resta del denominador es el margen de contribución unitario, y conviene nombrarlo así en la respuesta.

La variante que cae: «¿cuántas unidades hay que vender para obtener un beneficio de X?». Se resuelve sumando ese beneficio a los costes fijos en el numerador. Es la misma fórmula con un añadido, y sorprende la cantidad de gente que se bloquea.

2. VAN — Valor Actual Neto

Traduce a euros de hoy los flujos de caja futuros de una inversión y les resta el desembolso inicial.

Fórmula: $VAN = -D_0 + \sum \frac{FC_t}{(1+k)^t}$, con $D_0$ el desembolso inicial, $FC_t$ el flujo de caja del año $t$ y $k$ el tipo de descuento.

Qué significa: si el VAN es positivo, la inversión crea valor y conviene hacerla. Si es negativo, no. Si hay dos proyectos, gana el de VAN mayor.

El fallo típico: elevar mal el exponente. El flujo del año 1 se divide entre $(1+k)^1$, el del año 2 entre $(1+k)^2$. Parece obvio y es la primera causa de resultado incorrecto con planteamiento correcto.

3. TIR y plazo de recuperación

La TIR es el tipo de descuento que hace el VAN igual a cero: la rentabilidad interna del proyecto. Se compara con el coste del dinero: si la TIR supera a $k$, el proyecto interesa.

En Bachillerato no se pide resolver la ecuación de la TIR para más de dos periodos, porque saldría un polinomio de grado alto. Lo que sí cae es plantearla y despejarla con un solo flujo, o razonar sobre ella: si te dicen que la TIR de un proyecto es del 8 % y el coste de financiación es del 10 %, hay que contestar que no conviene, sin calcular nada.

El payback o plazo de recuperación es más sencillo: cuántos años tarda la inversión en devolver el desembolso inicial. Se van acumulando flujos hasta cubrirlo, y si cae a mitad de año se interpola. Su punto débil, que conviene mencionar en la respuesta, es que ignora lo que pasa después de recuperar y no tiene en cuenta el valor del dinero en el tiempo.

4. Ratios financieros

Los cuatro que más caen: liquidez (activo corriente entre pasivo corriente), tesorería, garantía (activo total entre pasivo total) y endeudamiento (pasivo entre patrimonio neto o entre activo, según cómo lo pida el enunciado).

Aquí el número solo no vale nada: hay que interpretarlo. Una liquidez cercana a 1,5 se considera equilibrada; muy por debajo apunta a problemas para pagar a corto plazo; muy por encima, a recursos ociosos que no están rindiendo. Esa lectura es la mitad de la nota del apartado.

Un aviso sobre la fórmula del endeudamiento, porque genera muchas dudas: hay dos versiones válidas y el enunciado manda. Si pide «ratio de endeudamiento» sin más, la más habitual es pasivo total entre patrimonio neto; si pide «proporción de deuda sobre el total», es pasivo entre activo. Cuando el enunciado no lo aclara, escribe cuál estás usando. Un corrector acepta las dos si dices cuál has aplicado, y ninguna si no lo dices y no coincide con la suya.

Los tres desequilibrios patrimoniales que preguntan

Junto a los ratios suele caer una pregunta sobre la situación financiera de la empresa, y hay tres casos con nombre propio. Equilibrio total: no hay deudas, todo el activo se financia con patrimonio neto; es teórico y rarísimo. Estabilidad normal: fondo de maniobra positivo, la empresa financia su activo corriente en parte con recursos permanentes; es la situación sana. Suspensión de pagos o quiebra: fondo de maniobra negativo o, en el caso extremo, pasivo superior al activo, con patrimonio neto negativo.

Identificar en cuál está la empresa del enunciado y justificarlo con el fondo de maniobra que acabas de calcular es exactamente la respuesta que busca el corrector.

5. Balance y cuenta de resultados

Te dan una lista desordenada de elementos y hay que colocarlos en su masa patrimonial: activo no corriente, activo corriente, patrimonio neto, pasivo no corriente y pasivo corriente. Después, calcular el fondo de maniobra como activo corriente menos pasivo corriente.

Un fondo de maniobra positivo significa que la empresa puede afrontar sus deudas a corto con lo que tiene a corto. Negativo, tensión de tesorería. Y una pregunta que aparece siempre: dónde va una patente. Va en el activo no corriente, como inmovilizado intangible.

6. Productividad y eficiencia

Productividad es producción entre factores empleados. Lo que suele pedirse es la tasa de variación de la productividad entre dos años, que es la diferencia relativa expresada en porcentaje, o comparar la productividad global de dos empresas.

Es el problema más fácil de los seis y el que más se falla por despiste con las unidades: mezclar horas con trabajadores, o unidades físicas con euros, invalida la comparación. Cuando el enunciado da datos de dos años seguidos, casi siempre quiere la tasa de variación, no las dos productividades sueltas: calcula ambas y termina con el porcentaje.

Un ejemplo resuelto de umbral, paso a paso

Para que se vea el procedimiento completo, este es el tipo de enunciado que cae y cómo se desarrolla. Una empresa vende un producto a 50 € la unidad. Sus costes fijos anuales son 120.000 € y el coste variable unitario es de 30 €. ¿Cuántas unidades debe vender para no tener pérdidas?

Paso 1. Identifica los tres datos: $P = 50$, $CF = 120.000$, $CV_u = 30$. Conviene escribirlos aparte antes de tocar la fórmula; el enunciado real suele traerlos mezclados en un párrafo con datos que no hacen falta.

Paso 2. Calcula el margen de contribución unitario: $50 – 30 = 20$ € por unidad. Cada unidad vendida aporta veinte euros a cubrir los costes fijos.

Paso 3. Divide: $Q = 120.000 / 20 = 6.000$ unidades.

Paso 4, el que casi nadie escribe. Interpreta: por debajo de 6.000 unidades la empresa tiene pérdidas, justo en 6.000 el beneficio es cero y a partir de ahí gana veinte euros por cada unidad adicional. Esa frase vale puntos y cuesta diez segundos.

Y si el enunciado añade «¿cuántas unidades para ganar 40.000 €?», solo cambia el numerador: $(120.000 + 40.000) / 20 = 8.000$ unidades. Misma fórmula, un dato más.

Farmea los seis hasta que salgan solos

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🗺️ Cómo entrenarlos en dos semanas

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Dos semanas bastan para automatizar los seis problemas si se reparten bien: tres días para los dos que más puntúan, cuatro para los otros cuatro, y el resto en repaso mezclado. La clave es no estudiar un tipo de problema hasta dominarlo y pasar al siguiente, sino mezclarlos desde el día cuatro.

  1. Días 1-3: umbral de rentabilidad y sus variantes. Haz diez seguidos, incluyendo los que piden beneficio objetivo y los que dan los datos en tablas desordenadas.
  2. Días 4-6: VAN, TIR y payback. Los tres van juntos porque comparten enunciado: casi siempre te dan una inversión y piden los tres criterios.
  3. Días 7-8: ratios y balance. Practica sobre todo colocar elementos en masas patrimoniales, que es donde se pierde el tiempo.
  4. Día 9: productividad. Es corto; con cinco ejercicios lo tienes.
  5. Días 10-14: mezcla. Coge problemas de los seis tipos barajados, sin saber cuál toca. Esto es lo que replica el examen y lo que casi nadie hace.

El paso 5 es el que marca la diferencia y el que más gente se salta. Resolver diez problemas de VAN seguidos entrena poco: ya sabes que toca VAN. En el examen la primera decisión es identificar qué tipo de problema tienes delante, y eso solo se entrena mezclando.

💡 Consejo: Hazte una hoja con las seis fórmulas escritas a mano y repásala cada mañana en un minuto. No para memorizarla —que también—, sino para que en el examen sepas cuál es cuál sin dudar. La duda de treinta segundos entre TIR y payback cuesta más de lo que parece cuando vas justo de tiempo.

🛠️ Los 17 bloques y dónde vive cada cálculo

Ilustración minimalista sobre 🛠️ los 17 bloques y dónde vive cada cálculo — problemas de Economía de la Empresa

El temario de Economía de la Empresa tiene 17 bloques, y los problemas numéricos se concentran en apenas cinco de ellos. Saber cuáles permite repartir el tiempo con criterio en vez de estudiar los diecisiete por igual, que es lo que hace casi todo el mundo.

Bloque del temario ¿Lleva cálculo? Qué se pregunta
Empresa, clases, entorno y estrategia No Teoría: tipos de empresa, DAFO, entorno general y específico
Desarrollo de las empresas No Crecimiento interno y externo, PYME, multinacionales
Función productiva Umbral de rentabilidad, costes, decisión de producir o comprar
Productividad, eficiencia e innovación Productividad global y tasas de variación
Función comercial y marketing mix Rara vez Las cuatro variables, segmentación, ciclo de vida
Financiación e inversiones VAN, TIR, payback, fuentes de financiación
Patrimonio y cuentas Balance, masas patrimoniales, fondo de maniobra
Análisis financiero y económico Ratios y su interpretación
Dirección, organización y RRHH No Funciones directivas, organigramas, motivación

Usa el podcast para la teoría y la mesa para los cálculos

Los bloques teóricos —entorno, estrategia, crecimiento, marketing, dirección— son perfectamente escuchables: son conceptos encadenados, sin fórmulas, y cada uno tiene su episodio de audio en la plataforma. Ese contenido se puede consolidar andando o en el autobús, y así liberas el tiempo de mesa para lo único que exige papel y calculadora, que son los seis problemas. Es un reparto que suena obvio y que casi nadie hace: la mayoría dedica el tiempo de escritorio a releer teoría y deja los cálculos para el final, justo al revés de lo que conviene.

Reparte según lo que vale, no según lo que ocupa

Fíjate en el patrón: cinco bloques concentran todos los cálculos y son los que deciden la nota alta. Los demás son teoría memorizable que se repasa bien en los últimos días. Si vas con el tiempo justo, ese es el orden. El temario de Economía de la Empresa está separado por bloques precisamente para poder atacar uno sin arrastrar los otros dieciséis.

Comprueba cuánto pondera antes de invertir semanas

Economía de la Empresa suele ponderar alto —0,1 o 0,2 según el grado y la universidad— en las carreras de la rama social como ADE, Economía, Marketing o Derecho, y eso la convierte en una de las asignaturas más rentables de la fase voluntaria para ese perfil. Antes de decidir cuántas horas le metes, mira cómo queda tu nota de admisión con y sin ella. Y si aún dudas del grado, el test de orientación acota antes de que la decisión te acote a ti.

⚠️ Los errores que más caros salen

Ilustración minimalista sobre ⚠️ los errores que más caros salen — problemas de Economía de la Empresa

La mayoría de puntos que se pierden en los problemas de Economía de la Empresa no vienen de no saber la fórmula, sino de cuatro descuidos: clasificar mal los costes, olvidar interpretar el resultado, confundir masas patrimoniales y arrastrar unidades incoherentes.

Meter un coste variable entre los fijos

El alquiler de la nave es fijo, no cambia produzcas 10 o 10.000 unidades. La materia prima es variable. El sueldo fijo de un administrativo es fijo; las comisiones por venta son variables. Clasificar mal uno solo desplaza todo el umbral de rentabilidad, y el problema entero se va con él aunque la fórmula esté perfecta.

Dar el número y quedarse tan ancho

Ya lo he dicho arriba y lo repito porque es el más frecuente: casi todos los enunciados piden interpretar. VAN positivo significa que la inversión conviene. Fondo de maniobra negativo significa tensión de tesorería. Ratio de liquidez de 0,4 significa problemas para pagar a corto plazo. Una frase por resultado.

Olvidar que el enunciado a veces trae datos que sobran

Es una técnica habitual: te dan el número de empleados, la antigüedad de la nave o el sector de la empresa cuando el problema no los necesita. No es un error del enunciado, es parte de la prueba. Antes de calcular, subraya solo los datos que entran en la fórmula que vas a usar y deja el resto fuera; intentar encajarlos todos es la manera más rápida de plantear mal un problema que sabías hacer.

Confundir pasivo con patrimonio neto

El patrimonio neto es lo que aportan los socios y lo que la empresa ha generado y no repartido. El pasivo es deuda con terceros. Poner el capital social en el pasivo es un clásico que descuadra el balance entero y se ve a la primera.

Mezclar unidades

Euros con unidades físicas, trabajadores con horas trabajadas, meses con años en el payback. Escribir las unidades al lado de cada número mientras resuelves suena a manía de profesor pesado y es la forma más barata de no cometer este error.

Dejar el desarrollo sin escribir

Poner solo el resultado final es tirar la nota parcial. En estos problemas casi siempre se puntúa el procedimiento: plantear bien la fórmula vale puntos aunque te equivoques en una división. Si escribes únicamente «6.000 unidades» y el número está mal, te llevas un cero; si escribes la fórmula, la sustitución y el resultado, te llevas la mayor parte aunque el número falle.

No redondear como pide el enunciado

Si dicen dos decimales, dos decimales. Y en el umbral de rentabilidad hay un matiz de sentido común que se pasa por alto: si sale 5.999,4 unidades, la respuesta son 6.000, porque no se venden fracciones de producto y hay que redondear hacia arriba para cubrir los costes. Redondear hacia abajo ahí deja a la empresa en pérdidas, y es justo lo que la pregunta está comprobando.

Ignorar el valor residual en el VAN

Cuando el enunciado dice que al final de la vida del proyecto la maquinaria se vende por una cantidad, ese importe es un flujo más del último año y se suma antes de descontar. Olvidarlo es de los descuidos más caros del bloque de inversiones, porque suele ser una cifra grande y desplaza el resultado lo suficiente como para cambiar la decisión final.

⚠️ Aviso: Cada comunidad concreta la estructura de su examen de Economía de la Empresa y el peso de la parte práctica. Antes de decidir tu reparto de horas, mira los modelos oficiales de tu universidad: en algunas los problemas son la mitad de la nota y en otras bastante menos.

Las catorce asignaturas, no solo esta

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Sobre Isabel A.M. — Co-fundadora de Modo Cheto. Perfil pedagógico: diseña el material de estudio de la plataforma y ha revisado unos cuantos miles de preguntas de Selectividad. Escribe sobre método, práctica de recuperación y cómo repartir el tiempo cuando queda poco.

❓ Preguntas frecuentes

Ilustración minimalista sobre ❓ preguntas frecuentes — problemas de Economía de la Empresa

¿Qué problemas de Economía de la Empresa caen siempre en Selectividad?

Umbral de rentabilidad y VAN son los más frecuentes, seguidos de ratios financieros, balance con fondo de maniobra, TIR con payback y productividad. Con esos seis se cubre casi toda la parte práctica del examen.

¿Cómo se calcula el umbral de rentabilidad?

Dividiendo los costes fijos entre la diferencia del precio de venta y el coste variable unitario. Esa diferencia es el margen de contribución, y el resultado son las unidades que hay que vender para que el beneficio sea cero.

¿Es difícil aprobar Economía de la Empresa?

La teoría es asequible y memorizable; lo que separa las notas son los problemas numéricos. Quien practica los seis tipos hasta automatizarlos suele sacar nota alta, porque la parte teórica la aprueba casi todo el mundo.

¿Qué significa un VAN positivo en los problemas de Economía de la Empresa?

Que la inversión genera más valor del que cuesta, descontado el paso del tiempo, y por tanto conviene realizarla. Si hay que elegir entre varios proyectos, se prefiere el de VAN más alto.

¿Cuántos temas tiene el temario de Economía de la Empresa?

Diecisiete bloques, desde el papel de la empresa en la economía hasta la dirección de recursos humanos, pasando por producción, marketing, financiación, inversiones, patrimonio y análisis financiero.

Y una reflexión final sobre la asignatura entera. Economía de la Empresa tiene fama de ser la «maría» de la rama social, la que se elige para subir nota sin sufrir. Esa fama funciona hasta que llega el examen: la teoría efectivamente se lleva bien, pero la parte práctica no perdona a quien no ha resuelto problemas. Es la asignatura donde más gente se queda a las puertas del notable por no haber dedicado seis tardes a hacer cuentas. Seis tardes. Ese es el precio de los seis problemas, y por eso son la mejor inversión de tiempo de toda la fase voluntaria para un perfil de sociales.

Coge un examen de tu comunidad de cualquier año, salta directamente a los problemas y hazlos con el reloj. Si tardas más de quince minutos en cada uno o dudas de qué fórmula toca, ya sabes cómo empieza tu semana. ¿Cuántos problemas completos has resuelto tú este curso, de verdad, sin mirar la solución a mitad?